RISHIKESH

Por fin llegamos a Rishikesh, lo primero que hicimos fue buscar algo para desayunar, ya con fuerzas y todos los bártulos a cuestas decidimos ir en busca de un hostal, ala antigua usanza, puerta por puerta a preguntar cuánto nos costaría una noche, normalmente reservamos por Booking y llegamos directos al hostal pero esta vez los precios que nos ofrecían no encajaban en nuestro presupuesto. Risikhest era una ciudad increíblemente bella, sus puentes colgantes que conectaban los dos lados de la ciudad, el río Ganges que tanta historia lleva en su interior y todas esas montañas de alrededor hacian que apreciaras aquella ciudad igual que se aprecian las primeras lluvias de otoño después de un verano seco y caluroso.

Risikest parecía tener toda la energía bohemia y paz&amor de los años 60, personalmente una de las ciudades más bonitas de India, a esta ciudad le llaman: la cuna del yoga.

Hace años Dalai Lama creo en esta ciudad el primer Ashram, una escuela de yoga totalmente gratuita donde además de estudiar, dormías, desayunabas, comías y cenabas, totalmente gratis. Actualmente existen varias opciones de Ashram pero ninguna gratuita para turistas, si para la gente local, hay diferentes precios que rondan desde 10€ al día con todo incluido hasta 50€ al dia.
Nosotros nunca habíamos hecho yoga y decidimos ir a una clase gratuita que hacen todos los domingos alas 7 de la mañana debajo de uno de los puentes que cruzan la ciudad, en concreto este puente se llamaba Laxman Jhula, la experiencia fue buena creo repetiremos. 
Al día siguiente de llegar nosotros, llegaron Carmen y Curro que salieron de Mcleodganj un día más tarde, fuimos a alquilar unas motos, y allí conocimos a Juli, otro mochilero de nacionalidad española y residente en Suiza, el viajaba solo, intercambiamos teléfonos y nos despedimos. Empiezo a pensar que aunque viajes completamente solo, nunca estas solo porque hay miles de personas de otros países e incluso de tu misma nacionalidad que están haciendo lo mismo que tú en el mismo momento, empiezo a pensar que el mundo es muy pequeño.
En otra ciudad de India no me hubiera atrevido a conducir, aquí si, ya que el tráfico no era tan denso como en otras ciudades. Preguntamos y en un primer momento nos pidió 600 rupis por un día de moto, no hay que olvidar que estábamos en India y hay que regatear por todo, al final nos la dejo en 400 rupis por un dia, y 1500 rupis de fianza, también me pidió el pasaporte pero nunca deis el pasaporte, darle o una fotocopia o el DNI como hice yo, nunca el pasaporte. Una cosa que nos llamó mucho la atención es que la policía te multa si el conductor no lleva casco, el que va de paquete o los que vallan de paquete mejor dicho, porque no hay una ley que determine cuánta gente, animales o trastos se pueden subir en una moto, no necesariamente tienen que llevar casco. Hemos visto de todo, familias entera compuestas por la madre el padre y los dos hijos subidos todos en una moto, gente que transportaba animales, cargas que no sé si yo podría meter en mi coche, para nuestra mente occidental que lo tenemos todo, eran auténticas temeridades.
Ya con un vehículo que nos permitía movernos a nuestro antojo, fuimos a ver un pequeño templo que estaba en lo alto de las montañas a unos 40km de nuestra ubicación y también la famosa cascada Neer Garh.

Alas siguientes noches cambiaríamos de hostal y dormiríamos en uno que tenía unas pequeñas cabañas de las que nos enamoramos a primera vista.

Este bonito hostal se llama Gurú ganga guest house, pagamos 500 rupis por noche, había algún hostal más barato pero este valía la pena. Alquilamos una cabaña para nosotros dos, otra para Curro y Carmen y otra para nuestro nuevo amigo Juli que se uniría a nuestro grupo por unos días.

Al día siguiente después de desayunar, nos fuimos al río a bañarnos, milagrosamente en Risikhest el río no está tan contaminado como a su paso por otras ciudades, también puedes alquilar un kayak o hacer rafting en el por unas pocas rupias. Esa mismo día fuimos a comer a un templo sij que hay en el centro Templo Gurudwara Sahib Rishikesh ,los templos sij son aquellos que las 24 horas del día puedes ir a comer o a dormir, ya habíamos visitado algún templo sij en Amritsar o New Delhi. Alli dan de comer el famoso thali a todo aquel que se acerque a pedir un plato sin pedir nada a cambio, el único requisito es cubrirte la cabeza y entrar descalzo, como la mayoría de los templos en India.

También puedes visitar un museo algo macabro, que está justo debajo del mismo templo y la entrada es gratuita.

Después de comer nos fuimos a ver el atardecer a orillas del río Ganges, que como todos los días al atardecer hacían su popular ritual en ofrenda a sus dioses. Una mezcla de religión, fuego, cantos y cultura a orillas del río Ganges, hacen que sin entender el idioma te envuelvas en su misma magia.

 Los días iván pasando y cada cual tiene que seguir con su camino, Curro y Carmen cogieron un tren hacia Delhi, Juli se fue hacia Varanasi, y nosotros nos quedamos para pasar el día del Diwali en Risikhest.

El Diwali es una de las fiestas más importantes de India, es similar a nuestra navidad, las casas se decoran de pequeñas lucecitas y flores y la gente compra muchos dulces y comida para cenar con la familia por la noche.

Nosotros pasamos el día del Diwali con la gente de nuestro hostal, nos invitaron a un ritual, muy poco serio todo hay que decirlo jaja, el hombre que lo oficiaba mientras que hacía el ritual cogía el teléfono cuando le sonaba, todos nos mirábamos y nos reíamos, después de ese peculiar rato nos invitaron a cenar y a unos dulces y luego llegó el momento de los fuegos artificiales y petardos que no acabarían hasta pasadas unas horas.

Y así pasamos nuestro particular Diwali, al día siguiente bien temprano con nuestra compañera de viaje a cuestas, una mochila quechua de unos 11kg de peso y muchas ganas nos fuimos a nuestro siguiente destino: Haridwar allá vamos.